Ya no resisto el poder de esas moléculas
Bacterias viciadas. Amenazas de muerte
Avivan mis mas profundos miedos
me recuerdan su presencia constante y silenciosa
anidan en mi. Y en todos
En mis amigos, en mis amores.
En los más buenos y en los perdidos.
Nadie está a salvo de la pragmática de sus fuegos.
Nadie hace nada, sino acercarse a la muerte
Toda la fealdad del sufrimiento se agolpa,
pide entrar. Cada vez es mas dificil contenerla
Hasta que finalmente tus huestes claudican
Un microbio te gana. Un fibroma despierta.
Bacterias, microbios que anidan
en lo profundo de mis afectos,
melazas, serpientes de fuego.
Fósiles olvidados que siguen trabajando
materialidad-mierda que no cesa.
ridículas tus súplicas, inútiles tus pulidas virtudes
inválidas tus grandezas, risibles tus pertenencias.
Es cuestión de tiempo. Grano a grano.
Todos bailan esta danza de dolor
que termina por devorarnos.
carnes putrefactas, solo eso.
Ya no hay remedio, cuando el enemigo es tu propio cuerpo
No queda salvador posible, ante el arremeter viral, feroz.
Es que está inscripto en tus células, en las mías.
Esta cifrado eternamente. La muerte es parte de la vida.
El dolor está tallado en el reverso de tus glorias
Esa mueca odiada que resuena impune.
Ese mórbido reloj que vacía gota a gota tu finitud.
Cuando la uña de la muerte te rasca el oido
No queda más remedio que reflexionar.
