domingo, 6 de junio de 2010

HÁBITOS AL DORMIR (Yasunari Kawabata)


Acometida por un agudo dolor, como si le hubieran tirado del cabello, se despertó tres o cuatro veces. Pero al darse cuenta de que parte de su negra cabellera se había enredado en el cuello de su amante, sonrió. A la mañana diría: "Mi cabellera tiene este largo ahora. Pero cuando dormimos juntos, de verdad se estira". Y muy tranquila, cerró los ojos. "No quiero dormir. ¿Por qué debemos dormir? Si siendo amantes, debemos dormir, ¡imagínate!" Las noches en que quisiera quedarse con él, diría esto, como si fuera algo misterioso. —Más bien deberías decir que la gente hace el amor justamente porque duerme. Un amor que nunca durmiera sería aterrorizante. Algo ideado por un demonio. —No es cierto. En primer lugar, te recuerdo que al principio ninguno de los dos dormía, ¿o sí? No hay nada tan egoísta como dormir. Y era cierto. Apenas él se dormía, retiraba el brazo de debajo de su cuello, frunciendo el ceño inconscientemente. También ella, que se adormecía teniéndolo sujeto en un abrazo, veía al despertarse que sus brazos no conservaban ninguna tensión. —Entonces, enrollaré mi cabello alrededor de tu brazo y lo mantendré preso. Luego, dando una vuelta a la manga del kimono de dormir de él en su propio brazo, ella lo retuvo con fuerza. Pero fue inútil, dormir le robó la energía a sus dedos. —Muy bien, entonces, tal como reza el viejo proverbio, te ataré con la soga que es mi cabello de mujer.
Y diciendo esto, ella dio una vuelta al cuello de él con su cabello negro como alas de cuervo.
Esa mañana, sin embargo, él sonrió ante lo que ella le dijo al despertar.
—¿Dices que tu cabello está más largo? Está tan enredado que no puedes ni pasar un peine por él. Con el tiempo se fueron olvidando de estas cosas. Ahora, ella duerme como si se hubiera olvidado de que él está allí. Pero cuando se despierta, su brazo siempre está en contacto con el cuerpo de él, y el brazo de él está sobre ella. Por ahora, y mientras no reflexionen sobre sus gestos, éste es el hábito que han adquirido.

(1932).

Uno de mis autores favoritos, con una mirada diferente, muy poética y profunda, a través de la narración de situaciones tan cotidianas y desnudas como esta, Kawabata logra crear un clima tan perfecto, tan neutro, tan equilibrado, muy oriental. Este es un relato corto extraído del libro "historias en la palma de la mano". Recomiendo leer sin embargo "país de nieve" novela donde el autor se expresa en todo su esplendor. Cabe decir que es su obra maestra.

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