
Reconozco la necesidad de oír. Porque la conozco, la creo. Gota de agua en mares perversos. Salto. Ingreso en pequeños mundos verdes. Me refugio. Oigo el silencio. Siento. Tengo cosas que no existen y tejo una cueva, bajo una noche estrellada. Seguros y queridos refugios subterráneos. Me miro los pies. Celebro la inocencia y como miel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario